ARQUITECTURA DEL MAR
Uno de los objetivos de este blog es dar a conocer trabajos de artistas que están aportando nuevas perspectivas a la creación contemporánea. Entre ellos destaca el creador de Benicàssim (Castellón) Santiago Rebollida, cuya trayectoria ligada al Mediterráneo ha desembocado en una propuesta que hoy merece una atención especial. La innovación única que representa su obra -en su técnica, en su estilo y en su discurso- es fruto de una larga investigación y de muchos años dedicados a explorar un mismo territorio emocional y estético: el mar. Esta línea creativa no surge por casualidad; es una construcción paciente, sostenida por una visión coherente y una constancia infrecuente. A lo largo del tiempo ha dado lugar a un estilo propio, plenamente reconocible y absolutamente fiel a su pensamiento. Su mirada casi visionaria es su principal rasgo.
Su nueva serie, Arquitectura del Mar-Tempus, representa un paso más en ese camino evolutivo. En ella, Rebollida fusiona técnicas, estilos y conceptos para articular un lenguaje artístico que no reproduce la naturaleza, sino que formula algo completamente nuevo dentro del arte contemporáneo. En este sentido, y como en ocasiones se ha señalado del propio artista, el enfoque alcanza un grado de intuición y profundidad que permite hablar de una sensibilidad casi visionaria. La forma en la que conceptualiza el discurso marino -con una temática que no dejará indiferente a ningún espectador- constituye uno de los pilares de esta propuesta.
Quienes han seguido su carrera intuyen por qué el mar ocupa un lugar central en su obra. Benicàssim, municipio abierto al Mediterráneo, ha moldeado su mirada y su imaginario. Este territorio ha actuado como un laboratorio y un refugio, un entorno donde naturaleza, memoria y experiencia personal se entrelazan. No sorprende, por tanto, que la nueva serie se articule en torno a la convicción de que el mar es origen de vida, pero también origen de estética: un espacio donde surgieron patrones visuales y emocionales que aún hoy reconocemos de manera intuitiva.
Rebollida parte de una idea poderosa: el mar no es solo un paisaje, sino un lenguaje primitivo inscrito en nuestra memoria genética. Las texturas, colores y formas del entorno marino actúan como detonantes de sensaciones compartidas por toda la especie, grabadas en nosotros durante millones de años de evolución. Desde esta perspectiva, sus obras no buscan imitar la naturaleza; buscan despertar lo que ya está latente. Lo marino aparece como un eco ancestral que conecta lo primitivo con lo contemporáneo.
A partir de esta premisa, la serie Arquitectura del Mar – Tempus introduce al espectador en un proceso creativo donde la naturaleza es entendida como la primera artista. Los fondos marinos, sus erosiones, sus relieves y sus ritmos son concebidos como auténticas “obras” producidas por procesos milenarios. El artista actúa entonces como un traductor, un mediador que convierte esa huella natural en un lenguaje plástico actual.
Estas claves permiten que el espectador se acerque a la obra con una mirada más abierta. La creación de Rebollida insiste en la continuidad entre lo primitivo y lo contemporáneo: la pulsión estética que hoy impulsa la creación no es tan distinta de la que experimentaron los primeros seres humanos frente a la naturaleza que los rodeaba. Por eso, en esta serie, las piezas no representan el mar, sino que dialogan con él. Son estructuras matéricas que prolongan un vínculo emocional y biológico que compartimos desde los orígenes.
El objetivo último, como en toda obra de arte, es que el espectador complete el proceso. En el caso de Rebollida, este diálogo se vuelve especialmente intenso: sus trabajos invitan a una interacción silenciosa en la que cada forma, cada relieve y cada textura funciona como un puente entre la memoria ancestral y la sensibilidad contemporánea.